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Pétalos de seda en forma de hojas grandes y espaciadas. Sus colores pueden variar desde el rojo carmesí, pasando por un rosa palo suave y sedoso, para llegar sin entender cómo, a los azules sutiles, verdes pasteles y amarillos brillantes.

 

Aroma suave y profundo a la vez. La forma de una rosa se compone en una melodía perfecta y sincrónica. Los pétalos se posan uno al lado del otro protegiendo siempre en un nido, a los más pequeños y delicados.

 

Durante la mañana temprana, los rayos del sol que llegan al jardín luego de pasar por las montañas, tocan las rosas estirando su tallo. Ya están listas para ser cortadas y comenzar un nuevo ciclo.

 

El aroma profundo y fresco de las rosas recién cortadas, se expande por toda la casa de campo. Su fragancia invita a sentarse unos momentos, respirar profundo y tomarse un té caliente aromatizado con alguno de sus pétalos.

Eloísa Silva Valderrama

 

 

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